Diversidad cultural y social,
Pone este análisis a disposición de los sociólogos
que quieren conocer los debates sobre la TEORIA DE LA DEPENDENCIA en las décadas
de los 70 y 80,pero pareciera como que con los grandes cambios que se están generando
en AMERICA LATINA, se basaran en estas teorías como resultado de las características
de gobiernos como de Argentina,Bolivia,Ecuador y mas allá Nicaragua y
Venezuela.
En diálogo con "Dialéctica
de la dependencia"
Ruy Mauro Marini
Las
tesis de Ruy Marini –que parten del análisis de la integración tardía al
mercado mundial de las burguesías periféricas– distinguen entre situaciones de
colonialidad y situaciones de dependencia y, al mismo tiempo, buscan articular
dialécticamente la cuestión nacional con la dimensión clasista dentro de cada
Estado latinoamericano. \"Dialéctica de la dependencia\" es sin duda
un aporte fundamental en la construcción del pensamiento crítico
latinoamericano.
El pensamiento social latinoamericano se enfrentó, a lo largo
de su desarrollo, a un dilema que lo aprisionó y que tuvo siempre dificultad
para resolver. Varias de sus vertientes privilegiaron el análisis de la
inserción internacional como eje para comprender la naturaleza dependiente de
las economías de la región. Otras destacaban como centrales las relaciones de
clase dentro de cada país.
Prácticamente no había
discusión entre estas dos posiciones. Las primeras fueron catalogadas como
nacionalistas, por privilegiar la «cuestión nacional» y la contradicción
principal nación/imperialismo. Las otras, como clasistas, por privilegiar las
contradicciones de clase. Ambas apuntaban hacia elementos sin duda reales, pero
al mismo tiempo aparecían como reduccionistas; una por excluir las relaciones
de clase, la otra por subestimar la inserción internacional como países
capitalistas dependientes. El problema es que, más allá de aceptar que ambas
dimensiones son fundamentales, se trata de establecer cuál es la relación entre
ellas. Como sustrato de estas dificultades, aparecía el hecho de que las
economías latinoamericanas presentan peculiaridades que a veces eran vistas
como «insuficiencias» y otras como «deformaciones» frente al parámetro del modo
de producción capitalista «puro», es decir, el que operaba en las economías
capitalistas avanzadas. Estas peculiaridades del capitalismo dependiente
conducían a lo que André Gunder Frank llamó el «desarrollo del subdesarrollo»1.
En
este panorama, Ruy Mauro Marini introduce una distinción central entre la
situación colonial y la situación de dependencia, y apuesta teóricamente a
captar la originalidad del desarrollo latinoamericano priorizando el análisis
de los mecanismos económicos de la subordinación como sustrato de los
mecanismos extraeconómicos. Así, señala, no es porque se cometieron abusos en
contra de las naciones no industriales que estas se volvieron económicamente
débiles, sino que, porque eran débiles, se abusó de ellas.
Dialéctica
de la dependencia2 es, en efecto, una dialéctica en el
sentido pleno del término, porque logra una síntesis superior entre la cuestión
nacional y la dimensión de la lucha de clases. La obra fue escrita en 1972, cuando
Marini logró escapar de la dinámica infernal con que vivíamos los
acontecimientos en el Chile de Salvador Allende, para ir a México, donde
consiguió el tiempo y la calma necesarios para concluirla. El libro se
transformó en uno de los más vendidos del pensamiento social latinoamericano y
en una referencia para el marxismo contemporáneo en el continente y en el
llamado «Tercer Mundo».
Marini
construye su tesis a partir de un elemento nuclear: la integración tardía de
las burguesías periféricas al mercado mundial, en condiciones inferiores para
enfrentar la competencia. Esa inserción tardía hace que tengan dificultades
para competir –en términos de productividad y de desarrollo tecnológico– con
las burguesías de los países centrales del capitalismo. Por esa razón, las
burguesías periféricas van a buscar sus ventajas comparativas en la
superexplotación del trabajo, extrayendo de la clase trabajadora de sus países
ganancias extras que les permitan recuperar ciertos grados de competitividad en
el mercado internacional. Las burguesías nacionales disputarán así la mano de
obra barata con las corporaciones multinacionales que vienen a disfrutar de las
condiciones favorables en la periferia.
De
esta manera, se unen a las formas tradicionales de plusvalía –absoluta y
relativa– formas nuevas, disfrazadas, de superexplotación de la fuerza de
trabajo. Se valen de que esta es la única mercancía que, además de multiplicar
su valor, no está mecánicamente condicionada por la ley de la oferta y la
demanda. Una de las características de las formaciones sociales de la periferia
del capitalismo es precisamente el excedente de fuerza de trabajo, lo que
favorece su devaluación, su venta por debajo de su valor. Se genera así una
dinámica de inserción subordinada en el mercado internacional y formaciones sociales
«deformadas».
El
desarrollo del capitalismo dependiente latinoamericano se logra, en primer
lugar, cumpliendo el rol de abastecedor de productos agrícolas para el mercado
europeo, en fuerte expansión por la Revolución Industrial y la multiplicación
de la clase trabajadora:
El
fuerte incremento en la clase obrera industrial y, en general, de la población
urbana ocupada en la industria y en los servicios, que se verifica en los
países industriales en el siglo pasado, no hubiera podido tener lugar si estos
no hubieran contado con los medios de subsistencia de origen agropecuario
proporcionados en forma considerable por los países latinoamericanos.

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