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domingo, 14 de junio de 2015

Diversidad cultural y social,
 Pone este análisis a disposición de los sociólogos que quieren conocer los debates sobre la TEORIA DE LA DEPENDENCIA en las décadas de los 70 y 80,pero pareciera como que con los grandes cambios que se están generando en AMERICA LATINA, se basaran en estas teorías como resultado de las características de gobiernos como de Argentina,Bolivia,Ecuador y mas allá Nicaragua y Venezuela.

En diálogo con "Dialéctica de la dependencia"
Ruy Mauro Marini
Por Emir Sader --- Marzo - Abril 2012
 Las tesis de Ruy Marini –que parten del análisis de la integración tardía al mercado mundial de las burguesías periféricas– distinguen entre situaciones de colonialidad y situaciones de dependencia y, al mismo tiempo, buscan articular dialécticamente la cuestión nacional con la dimensión clasista dentro de cada Estado latinoamericano. \"Dialéctica de la dependencia\" es sin duda un aporte fundamental en la construcción del pensamiento crítico latinoamericano.
El pensamiento social latinoamericano se enfrentó, a lo largo de su desarrollo, a un dilema que lo aprisionó y que tuvo siempre dificultad para resolver. Varias de sus vertientes privilegiaron el análisis de la inserción internacional como eje para comprender la naturaleza dependiente de las economías de la región. Otras destacaban como centrales las relaciones de clase dentro de cada país. 
Prácticamente no había discusión entre estas dos posiciones. Las primeras fueron catalogadas como nacionalistas, por privilegiar la «cuestión nacional» y la contradicción principal nación/imperialismo. Las otras, como clasistas, por privilegiar las contradicciones de clase. Ambas apuntaban hacia elementos sin duda reales, pero al mismo tiempo aparecían como reduccionistas; una por excluir las relaciones de clase, la otra por subestimar la inserción internacional como países capitalistas dependientes. El problema es que, más allá de aceptar que ambas dimensiones son fundamentales, se trata de establecer cuál es la relación entre ellas. Como sustrato de estas dificultades, aparecía el hecho de que las economías latinoamericanas presentan peculiaridades que a veces eran vistas como «insuficiencias» y otras como «deformaciones» frente al parámetro del modo de producción capitalista «puro», es decir, el que operaba en las economías capitalistas avanzadas. Estas peculiaridades del capitalismo dependiente conducían a lo que André Gunder Frank llamó el «desarrollo del subdesarrollo»1.
En este panorama, Ruy Mauro Marini introduce una distinción central entre la situación colonial y la situación de dependencia, y apuesta teóricamente a captar la originalidad del desarrollo latinoamericano priorizando el análisis de los mecanismos económicos de la subordinación como sustrato de los mecanismos extraeconómicos. Así, señala, no es porque se cometieron abusos en contra de las naciones no industriales que estas se volvieron económicamente débiles, sino que, porque eran débiles, se abusó de ellas.
Dialéctica de la dependencia2 es, en efecto, una dialéctica en el sentido pleno del término, porque logra una síntesis superior entre la cuestión nacional y la dimensión de la lucha de clases. La obra fue escrita en 1972, cuando Marini logró escapar de la dinámica infernal con que vivíamos los acontecimientos en el Chile de Salvador Allende, para ir a México, donde consiguió el tiempo y la calma necesarios para concluirla. El libro se transformó en uno de los más vendidos del pensamiento social latinoamericano y en una referencia para el marxismo contemporáneo en el continente y en el llamado «Tercer Mundo».
Marini construye su tesis a partir de un elemento nuclear: la integración tardía de las burguesías periféricas al mercado mundial, en condiciones inferiores para enfrentar la competencia. Esa inserción tardía hace que tengan dificultades para competir –en términos de productividad y de desarrollo tecnológico– con las burguesías de los países centrales del capitalismo. Por esa razón, las burguesías periféricas van a buscar sus ventajas comparativas en la superexplotación del trabajo, extrayendo de la clase trabajadora de sus países ganancias extras que les permitan recuperar ciertos grados de competitividad en el mercado internacional. Las burguesías nacionales disputarán así la mano de obra barata con las corporaciones multinacionales que vienen a disfrutar de las condiciones favorables en la periferia.
De esta manera, se unen a las formas tradicionales de plusvalía –absoluta y relativa– formas nuevas, disfrazadas, de superexplotación de la fuerza de trabajo. Se valen de que esta es la única mercancía que, además de multiplicar su valor, no está mecánicamente condicionada por la ley de la oferta y la demanda. Una de las características de las formaciones sociales de la periferia del capitalismo es precisamente el excedente de fuerza de trabajo, lo que favorece su devaluación, su venta por debajo de su valor. Se genera así una dinámica de inserción subordinada en el mercado internacional y formaciones sociales «deformadas».
El desarrollo del capitalismo dependiente latinoamericano se logra, en primer lugar, cumpliendo el rol de abastecedor de productos agrícolas para el mercado europeo, en fuerte expansión por la Revolución Industrial y la multiplicación de la clase trabajadora:

El fuerte incremento en la clase obrera industrial y, en general, de la población urbana ocupada en la industria y en los servicios, que se verifica en los países industriales en el siglo pasado, no hubiera podido tener lugar si estos no hubieran contado con los medios de subsistencia de origen agropecuario proporcionados en forma considerable por los países latinoamericanos.

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